El velo “es un castigo para las mujeres porque saben”

Para Nawal El-Saadawi, existe un paralelismo entre la diosa Isis y Eva, ambas poseedoras de conocimiento y capacidad de acción. En el primero de los casos, la diosa egipcia es la que rescata a su hermano de la trampa tendida por Seth; en el segundo, Eva encarna la curiosidad por saber qué hay más allá de lo ya conocido.

Con esta metáfora, El-Saadawi explica que el velo en Egipto “se introdujo por Isis, nuestra diosa del conocimiento. El dios varón se enfurece con las mujeres que saben. Ellas deben ocultar su cabeza porque el cerebro es pecaminoso y una vergüenza”.

Esta idea, que se recoge de manera más detalla en su libro “La cara desnuda de la mujer árabe” (en inglés “The hidden face of Eve: Women in the arab world”) se enmarca dentro de un encuentro que se celebró el martes 3 de mayo de 2016 en la Casa Árabe de Madrid con otras tres mujeres, Wassyla Tamzali, argelina y especialista en cuestiones de género, Nieves Paraleda, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, y Eva Lapiedra, profesora en la Universidad de Alicante.

La atención durante la charla a cuatro se centró prácticamente en la conversación, las coincidencias y, en especial, las diferencias entre El-Saadawi y Tamzali, quien reconoció tener cierto sentimiento de fracaso, con el surgimiento de movimientos como el feminismo islámico. “Hemos luchado para que la mujer entre en la política pero las que han llegado a los parlamentos están sometidas al sistema. Por eso hemos fracasado”.

El feminismo islámico se encarga de realizar una reinterpretación del Corán para buscar la igualdad dentro de la propia religión. Sin embargo, en la práctica, según Tamzali, este movimiento buscaría justificaciones en los textos sagrados para justificar y dar respaldo a prácticas propias del patriarcado y que continuarían oprimiendo a las mujeres, como es el caso del velo o de la poligamia. “Jurídicamente, en el Islam, hay obstáculos para la emancipación de las mujeres, aunque las feministas islámicas afirman que se pueden emancipar dentro del islam. Pero se trata de una religión que se basa en la obediencia; no se puede ser feminista e islámica al mismo tiempo; se puede ser feminista y musulmana”.

En esta línea, Tamzali plantea la cuestión de conseguir llegar a ser creyente, de cualquier religión, y tener al mismo tiempo una conciencia moderna. “La religión es una cuestión espiritual pero hay que dejar libertad en esta cuestión para que se pueda decidir y tener libertad de conciencia. Para ello, el enfoque laico es fundamental, ya que ayuda a desconstruir la opresión y permitir la libertad de conciencia, que uno pueda dejar de ser musulmán, cristiano o judío sin que pase nada”.

Nawal El-Saadawi va más allá y, tras estudiar todas las religiones durante diez años, se muestra tajante: “todas las religiones están en contra de las mujeres”. En este sentido, considera que se pierde el tiempo al hablar de religión, una “ideología política, que no tiene nada que ver con la ética y que sirve para justificar las injusticias”.

Une la opresión sexual con la opresión económica y asegura que no se puede liberar a las mujeres si no se libera a un país de la dependencia hacia el exterior. El-Saadawi señala como ejemplo la estrecha relación entre Al-Sadat y Reagan, cuando “todo se privatizó en Egipto. Hoy en día importamos cuatro de cada cinco barras que se consume en el país”.

No obstante, la escritora egipcia se niega a contemplar la posibilidad de haber fracasado y de que su vida, después de pasar por la cárcel y estar en el exilio por criticar aquello contra lo que no se podía hablar, no haya servido para nada. La charla se cerró con algunos mensajes positivos, como el testigo que recogen jóvenes tanto del Magreb como de Oriente Próximo de estas mujeres que lucharon por hacer oír su voz cuando todo lo tenían en contra.

“Yo hoy tengo más fe en los jóvenes. Asistimos a una toma de conciencia de los más jóvenes, no tanto en el feminismo tradicional, pero sí a través del arte, el cine o la música que lanzan imágenes de libertad. Mientras que el movimiento feminista no ha abordado la liberación sexual de las mujeres, sino de manera oblicua, son los artistas los que están tratando este tema en la actualidad”, concluye Tamzali.


A continuación se adjunta una lista de ‘links’ para ampliar los discursos y conceptos que se recogen en este artículo.

“El feminismo laico en las revoluciones y contra-revoluciones árabes”, conferencia a cargo de Wassyla Tamzali y pronunciada el 9 de abril de 2013 en el Instituto Francés de Madrid.

Wassyla Tamzali asegura que la cuestión de la mujer en los países árabes “es política, no religiosa”. Entrevista publicada en el diario Público el 16 de abril de 2012.

“El feminismo islámico no existe”. Entrevista a Wassyla Tamzali publicada en el diario ABC el 27 de marzo de 2011.

“La mujer no puede liberarse bajo ninguna religión”. Entrevista a Nawal El-Saadawi publicada en El País el 7 de marzo de 2011.

Nawal al Saadawi: “Para ser feminista, no basta con ser mujer”. Entrevista publicada en El País el 27 de septiembre de 2015.

Nawal al Saadawi: ‘Hay que adaptar el Corán a la realidad, no la realidad al texto’. Entrevista publicada por El Mundo el 22 de junio de 2008.

“Si muero en Egipto, al menos tendrá significado”. Entrevista a Nawal El-Saadawi publicada en IPS el 23 de octubre de 2009.

Entrada en la Wikipedia sobre el feminismo islámico. Consultado por última vez el 4 de mayo de 2016.

 

 

 

La mujer como icono sexual en la música

¿Qué supone ser una cantante, o actriz o artista, hoy en día? ¿Para triunfar hay que enseñar “carne”? ¿Sólo triunfan aquellas que aparecen en Google semidesnudas? ¿Cómo utilizan su cuerpo? ¿Están emancipadas, viven oprimidas por el capitalismo, una mezcla de ambas situaciones? ¿Por qué la percepción del desnudo cambia tanto si se habla de arte o si se habla de entretenimiento? ¿Rechazar el uso del cuerpo desnudo femenino nos convierte en moralistas? ¿Enaltecerlo, en libertinos? ¿Por qué nuestro concepto del desnudo es tan distinto al de otras épocas históricas? ¿O quizá no lo es tanto?

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Mimosas y Berlusconi

Algunos llevaban mimosas la noche del 8 de marzo en Milán. Algunos, bastantes hombres, portaban la flor con la que se celebra en Italia el Día Internacional de la Mujer, una tradición que se remonta a 1946, impulsada por las mujeres del UDI (Unione Donne in Italia). Pero, cómo es el día a día en un país famoso por los “machos” italianos, la fuerza de la masculinidad y recién salido de unas elecciones en donde, precisamente, el macho por excelencia¹ ha alcanzado un porcentaje de votos que antes de Navidad nadie habría adivinado.

En la ciudad de Milán, al norte de Italia, el machismo quizá no es algo tan habitual como en otras partes del país, pero sí pueden existir aún restos de comportamientos machistas. Que una de las primeras preguntas que pueden hacerte es si estás casada o te aconsejen echarte un novio policía si estás en apuros por la noche son algunos restos de costumbres que en otros lugares ya no son tan habituales y resultan cada vez más extraños. Que los hombres no paren de mirarte o que digan comentarios ya no se sabe si es por machismo o por puro carácter italiano —quizá ambas— pero sigue chocando que una chica lleve mini-falda o algo de escote, cosa que en España ya estamos todos algo más acostumbrados. Por supuesto, las cosas no están como en la escena de “L’avventura” de Antonioni, cuando Dorothy de Poliolo es perseguida por una multitud de hombres hipnotizados porque se le ha roto la falda.

Pero Italia es un país de contradicciones y mientras triunfa el “M5S” (Movimento 5 Stelle) Berlusconi vuelve a salir como fuerza opositora al que parecía ser el ganador absoluto, Bersani. Y es que es representante de unos valores todavía permanentes en Italia, como es el utilizar a las mujeres como objetos o floreros, como por ejemplo, las velinas, las mamachichos a la italiana. Los casos de corrupción, la falta a la justicia, la implicación en una violación a una menor no han servido para que los italianos repudien a Berlusconi al fondo del baúl político, si no para que de nuevo lo vuelvan a exaltar.

Un italiano, Ivan Carozzi, periodista de la cadena de televisión La Sette, refuta que en el país “existe cierta forma de machismo, y ha existido abundantemente en estos años, sobre todo en las pantallas y en los comportamientos de algunos personajes públicos. Pienso, obviamente, en Silvio Berlusconi, pero pienso también en personajes del espectáculo y la crónica como el fotógrafo Fabrizio Corona, que han puesto en circulación una imagen ridícula de la masculinidad, que parece haberse extendido como antídoto a una imagen también ridícula: la del metrosexual. Pero existe sobre todo una cuestión enorme y sumergida ligada al así llamado “feminicidio”, que a su vez se refleja en los números y estadísticas relacionadas con el peso de la mujer en la política y en el mundo laboral. Afortunadamente, en las últimas elecciones han entrado muchas más mujeres en el Parlamento, entre las filas del PD y del Movimiento 5 Estrellas”.

Este artículo se publicó en InfoActualidad, diario on-line de la Universidad Complutense de Madrid, en marzo de 2013.

[1] En febrero de 2013, las elecciones generales italianas dieron suficientes votos a Berlusconi para reafirmar su vuelta a la política como senador.