Mimosas y Berlusconi

Algunos llevaban mimosas la noche del 8 de marzo en Milán. Algunos, bastantes hombres, portaban la flor con la que se celebra en Italia el Día Internacional de la Mujer, una tradición que se remonta a 1946, impulsada por las mujeres del UDI (Unione Donne in Italia). Pero, cómo es el día a día en un país famoso por los “machos” italianos, la fuerza de la masculinidad y recién salido de unas elecciones en donde, precisamente, el macho por excelencia¹ ha alcanzado un porcentaje de votos que antes de Navidad nadie habría adivinado.

En la ciudad de Milán, al norte de Italia, el machismo quizá no es algo tan habitual como en otras partes del país, pero sí pueden existir aún restos de comportamientos machistas. Que una de las primeras preguntas que pueden hacerte es si estás casada o te aconsejen echarte un novio policía si estás en apuros por la noche son algunos restos de costumbres que en otros lugares ya no son tan habituales y resultan cada vez más extraños. Que los hombres no paren de mirarte o que digan comentarios ya no se sabe si es por machismo o por puro carácter italiano —quizá ambas— pero sigue chocando que una chica lleve mini-falda o algo de escote, cosa que en España ya estamos todos algo más acostumbrados. Por supuesto, las cosas no están como en la escena de “L’avventura” de Antonioni, cuando Dorothy de Poliolo es perseguida por una multitud de hombres hipnotizados porque se le ha roto la falda.

Pero Italia es un país de contradicciones y mientras triunfa el “M5S” (Movimento 5 Stelle) Berlusconi vuelve a salir como fuerza opositora al que parecía ser el ganador absoluto, Bersani. Y es que es representante de unos valores todavía permanentes en Italia, como es el utilizar a las mujeres como objetos o floreros, como por ejemplo, las velinas, las mamachichos a la italiana. Los casos de corrupción, la falta a la justicia, la implicación en una violación a una menor no han servido para que los italianos repudien a Berlusconi al fondo del baúl político, si no para que de nuevo lo vuelvan a exaltar.

Un italiano, Ivan Carozzi, periodista de la cadena de televisión La Sette, refuta que en el país “existe cierta forma de machismo, y ha existido abundantemente en estos años, sobre todo en las pantallas y en los comportamientos de algunos personajes públicos. Pienso, obviamente, en Silvio Berlusconi, pero pienso también en personajes del espectáculo y la crónica como el fotógrafo Fabrizio Corona, que han puesto en circulación una imagen ridícula de la masculinidad, que parece haberse extendido como antídoto a una imagen también ridícula: la del metrosexual. Pero existe sobre todo una cuestión enorme y sumergida ligada al así llamado “feminicidio”, que a su vez se refleja en los números y estadísticas relacionadas con el peso de la mujer en la política y en el mundo laboral. Afortunadamente, en las últimas elecciones han entrado muchas más mujeres en el Parlamento, entre las filas del PD y del Movimiento 5 Estrellas”.

Este artículo se publicó en InfoActualidad, diario on-line de la Universidad Complutense de Madrid, en marzo de 2013.

[1] En febrero de 2013, las elecciones generales italianas dieron suficientes votos a Berlusconi para reafirmar su vuelta a la política como senador.

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